¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Todo docente en activo ha enfrentado las dificultades prácticas, metodológicas y técnicas de coadyuvar con el aprendizaje, y no se diga de las dificultades para su valoración cualitativa y cuantitativa. El docente enfrentado a la evaluación del aprendizaje contempla si su labor y acompañamiento rindió los frutos esperados. Para la evaluación, el docente debe contar con una noción propia e institucional del aprendizaje y por supuesto de la enseñanza. Debe tener en cuenta que la evaluación es un proceso permanente y dinámico, asimismo debe reconocer que la formación integral del estudiante está ligada a la efectividad con la que evalúa.
Evaluar conlleva la confrontación de la referencia institucional y disciplinar contra los progresos y dificultades del estudiante. Sin duda evaluar conlleva medir, y como tal la medida deberá complementar la dimensión informal cualitativa y la dimensión formal cuantitativa. Aunque objetiva la evaluación no desconoce su componente subjetiva. La evaluación no es un proceso exclusivo del docente, ya que es preciso que el estudiante se autoevalúe en lo individual y de forma grupal en lo colectivo. La evaluación debe aplicar al inicio (e. diagnóstica), durante (e. formativa) y al finalizar el proceso de aprendizaje (e. sumativa). De esta forma se puede validar, rectificar o mejorar el proceso educativo. Para evaluar el docente debe allegarse los instrumentos apropiados: exámenes, lista de verificación, diagramas V, matrices de desempeño, etc. Tales instrumentos deben ser consistentes con el desarrollo de competencias, en este caso.
Valorar el aprendizaje no es el único objeto de la evaluación, ya que es importante reconocer las dificultades o logros de todo el acto educativo y todo lo que éste conlleva. Sin embargo, sin nos centramos sólo en la evaluación del aprendizaje ésta es por si misma algo compleja, pues sobre todo en el modelo de competencias, el docente tiene que cerciorarse que el estudiante haya desarrollado, incorporado y asimilado conocimientos, habilidades y actitudes, lo cual no es para nada algo sencillo. El medir el saber, el saber hacer y el saber ser demanda nuevas habilidades en algunos de los docentes, sobre todo cuando hemos estado tan acostumbrados a la evaluación de procesos lineales algorítmicos.
Recientemente se ha enfatizado que el aprendizaje es un acto individual y social que se interioriza en el estudiante, por lo cual el observador externo tiene que averiguar de forma indirecta su presencia, a través de la aplicación de conocimientos, habilidades y actitudes a la resolución de un problema, la elaboración de un producto, la solución de una situación, etc. Es por esto que en el enfoque por competencias se condiciona la realización de un producto final, a la movilización del saber, el saber hacer y el saber ser. La obtención del producto, la solución del problema etc, se asocian con la presencia, dominio y aplicación del aprendizaje del estudiante.
martes, 8 de junio de 2010
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Hola Leti.
ResponderEliminarAntes que nada te agradezco por invitarme a tu blog.
Me parecen interesantes tus reflexiones; dentro de la evaluación del desempeño existen metodos para evaluar partiendo (comparando)del desempeño de otros, de hecho, las empresas evaluan a sus empleados de acuerdo ala forma en que un trabajador sobresaliente produce ¿Para evaluar a nuestros estudiantes, pudieramos hacerlo con referencia a los sobresalientes o tendriamos que hacerlo de manera individualizada mediante herramientas como lo son las rubricas?
te envio saludos.